Un improvisado viaje con varias paradas: curación de contenidos, transparencia, estudios de opinión, política... Y cada vez que encuentre una excusa, de música.

Cuarentena en Transparencia

sábado, 22 de agosto de 2015

Han pasado los primeros cuarenta días desde que arrancó este proyecto, cuyo objetivo era publicar un tablero de noticias que recogiera los links a las informaciones más destacadas que se fueran produciendo diariamente en relación a uno de las palabras clave de este 2015: transparencia. ¿Qué hemos compartido en este tiempo?

En estos primeros cuarenta días de Transparencia en España hemos podido seguir la actividad del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) y sus análogos a nivel autonómico, y escuchar las entrevistas y ponencias de sus responsables, así como la puesta en marcha del Portal de Transparencia del Gobierno y los correspondientes autonómicos y locales. Hemos recogido los textos legislativos a nivel nacional y autonómico. Hemos asistido a nombramientos de responsables políticos "de la transparencia", tanto institucionales como de organismos independientes, y transmitido sus sucesivas y alentadoras apariciones. Hemos celebrado las iniciativas municipales en pos de una mayor participación ciudadana. Hemos comprobado la vigorosa actividad de la sociedad civil y la potencialidad de algunas de sus propuestas. Hemos aprendido con los artículos de opinión y académicos de diversos expertos y hemos compartido sus incursiones en la prensa generalista. Hemos aplaudido el interés de los medios en materia de transparencia y las investigaciones que han llevado a cabo.

Pero en estos cuarenta días también hemos visto cómo el grupo parlamentario mayoritario en el Congreso de los Diputados bloqueaba la primera comparecencia en la Cámara Baja de la presidenta del CTBG, Esther Arizmendi, haciendo un flaco favor a la institución que fue presentada a bombo y platillo por el Gobierno hace apenas 8 meses, y que la propia Arizmendi ha tratado de enmendar anunciando que comparecerá a petición propia, al mismo tiempo que el CTBG publicaba un informe de su actividad. Hemos seguido las primeras polémicas en torno a las limitaciones de los portales de transparencia: ausencia de respuesta, deficiente actualización o complejidad de acceso y uso de datos, que los pueden terminar convirtiendo, paradójicamente, en una de las mejores herramientas contra la transparencia. Hemos advertido una transparencia de varias velocidades, en función del texto legislativo que la defina. Hemos asistido a la inclusión de la transparencia como un foco más del debate partidista, lo que puede amenazar desde el principio la transversalidad que debe ocupar la transparencia en el funcionamiento administrativo e institucional público. Hemos dudado sobre si algunas iniciativas municipales no pasan de ser meras medidas cosméticas, encaminadas más al cumplir con la cita de diciembre que a procurar un cambio profundo en la cultura política, teniendo como objetivo declarado, y no como medio, la satisfacción de unos indicadores en una página web; sólo esperamos que el tiempo nos despeje esas dudas en sentido positivo. También hemos asistido a la proliferación de clasificaciones, raramente coincidentes en sus conclusiones, y a las consecuentes declaraciones de intenciones de cargos políticos suspirando por anhelos más propios del deporte de élite que de la política del día a día. Incluso hemos visto iniciativas de la sociedad civil un tanto desconcertantes y sobre las que hemos preferido no detenernos. Y hemos comprobado que la transversalidad de la transparencia apoyada en una cultura común, asumida por todos, también se ve amenazada por el inevitable enfoque mediático.

Dicho esto, podemos afirmar que, como este proyecto informativo, la transparencia en nuestro país está aún en un estado de cuarentena. Y se prevé un proceso largo. Hay una idea clave que hemos deslizado en este texto y que hemos tomado de la presidenta del CTBG. Esther Arizmendi se ha esforzado en divulgar desde su toma de posesión hasta esta última semana, en la que ha vivido su momento de mayor popularidad desde el punto de vista mediático, una frase: la cultura de la transparencia no existe en España. En el siguiente video podemos escuchar este argumento con más detalle, en una de sus últimas intervenciones tras la no comparecencia en la Comisión de Presupuestos.

 Esther Arizmendi, entrevistada en "Al rojo vivo", de La Sexta.

El cambio cultural ni se produce de la noche a la mañana ni con el vencimiento de una fecha. Aspirar al simple cumplimiento de indicadores o de alojamientos virtuales como una mera sucesión de automatismos, si bien aportará algo al desarrollo de esta transparencia en estado embrionario, no es el camino a la excelencia que debe guiar la acción de las instituciones públicas y que todas las formaciones políticas pretenden arrogarse. Promulgar una ley y crear organismos es relativamente fácil; mostrar los recovecos la Administración, comprender que la casa de todos debe ser por definición un lugar visible, e inculcar a la sociedad que el acceso a esa casa es un derecho y no un privilegio, no lo será tanto. Así que la cuarentena, como decíamos, se prevé larga.

Mientras tanto, Transparencia en España continuará recogiendo lo más destacado de la actualidad y compartiéndolo con todos los que deseen seguir nuestro tablero informativo.
 

Captura de pantalla de la edición del 21 de agosto de 2015


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