Un improvisado viaje con varias paradas: curación de contenidos, transparencia, estudios de opinión, política... Y cada vez que encuentre una excusa, de música.

No necesitamos ninguna educación

viernes, 28 de agosto de 2015

"We don´t need no education". Seguro que todos recuerdan el pegadizo estribillo del legendario tema de Pink Floyd "Another brick in the wall". Hoy no deja de perseguirme ese coro infantil con su rabiosa letanía. Y no precisamente por su significado original.

Pongámonos en situación. "Another brick..." se divide en tres partes, que se recogieron en The Wall (1979). El disco describe el proceso por el que el protagonista de la historia, Pink, construye un muro para abstraerse de la realidad, donde cada ladrillo (brick) representa cada uno de los traumas que le han marcado durante su vida, basada en las propias vivencias de Roger Waters, compositor del tema y bajista y vocalista del grupo hasta su marcha en 1985. En Another brick...Part Two, Waters descarga una poderosa canción protesta inspirada en su pésima visión del sistema escolar en el que fue educado, en el que los maestros (a su entender) se preocupaban más por el mantenimiento de la disciplina que por la transmisión de sus conocimientos. Sirva para visualizar esta metáfora el video enlazado en el primer párrafo del post (con dramatización incluida), además de la explícita letra de la canción.

Pero no, hoy me imaginaba que ese coro cantaba el mismo 4x4 cargado de ironía y de la misma rabia, pero no contra los maestros que no les quieren enseñar, sino contra los políticos que no les dejan estudiar, o que parece que quieren ponérselo difícil. Y ahora no son alumnos de Primaria, sino adolescentes que ven complicado cuando no imposible su acceso a la Universidad.

Puede parecer exagerado el planteamiento anterior. Pero permítanme preguntar qué parece este titular, publicado en www.eldiario.es el 27 de agosto: "La universidad perdió más alumnos en el último curso que en los dos anteriores juntos". En el artículo, la autora Marta Borraz no nos habla de una pérdida de vocación estudiantil, ni de un descenso demográfico (inexistente por otra parte a esos niveles, y que hubo que encargarse de demostrar) que justifique tan aparatosa caída. Pero sí nos habla de otros números. Números que revelan que el precio de las tasas universitarias y la política de becas están convirtiendo la educación superior en un artículo de lujo cada vez menos accesible para una sociedad castigada de manera multilateral en su estado "social" (o eso dice el artículo 1.1 de la Constitución Española sobre el modelo de Estado). ¿Parece ahora tan exagerado el planteamiento anterior?

Las cifras que nos ofrece el artículo son elocuentes: en el curso 2014-2015 hubo 55.487 matrículas menos, cuando los ejercicios previos (2012-13 y 2013-14) habían sumado juntos 39.956 estudiantes perdidos. También nos recuerda que fue en ese curso 2012-13, un 20 de abril, cuando se aplicó la subida de tasas mediante un Real Decreto-Ley. Y en ese curso empezó la tendencia descendente en las matriculaciones, si bien es cierto que la caída de ese curso no puede atribuirse al "tasazo", puesto que los alumnos se matricularon en 2011. Pero también es cierto que la subida de tasas no fue una anécdota en los bolsillos familiares: en algunos casos los costes de matriculación llegaron prácticamente a doblarse, y con diferencias muy significativas entre CCAA, puesto que el desarrollo legislativo en educación está transferido a las administraciones autonómicas y en cada caso se pusieron precios diferentes ajustados al "valor real" de los créditos. Y también es cierto que el descenso se ha producido cuando el tasazo ha funcionado a pleno rendimiento.

Y hubo otro artículo, más bien un gráfico incluido en un artículo de Kiko Llaneras ("Cuatro gráficos que explican el voto de los pensionistas españoles"), publicado en  www.elespanol.com el 25 de agosto, que me sobrevino con los compases de "Another brick...". El gráfico se subtitula "Porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión social". La desigualdad genera pobreza, y la pobreza limita al máximo nivel las posibilidades de desarrollar una vida laboral fundamentada en la formación, lo que termina repercutiendo en mayor desigualdad, entre los que pueden formarse y los que no. No necesita más comentarios por mi parte.
 
 Fuente: Kiko Llaneras, a partir de datos de Eurostat, en www.elespanol.es 25/08/2015


Con estos estímulos, inevitablemente asalta mi cabeza una idea radicalmente irracional para muchos: ¿por qué no se extiende la gratuidad de la educación hasta el nivel universitario? Sí, han leído bien: tasas universitarias gratuitas. Ni para hoy ni para la década próxima, pero sí como un proyecto de país, como una "política de Estado" real. Hay países que lo hacen. Hay debates sobre el asunto. Para promover la igualdad de oportunidades, para favorecer la cohesión social, para construir un país con más futuro. Pero nos referimos a un país con más de media docena de leyes orgánicas de Educación en menos de cuarenta años, un despropósito en su simple enunciado. Sobre todo esto, con su permiso, escribiremos en otra ocasión.

Mientras, como pedía el rabioso coro, dejemos a los chicos solos ("Hey, teachers, let them kids alone!"). Que se busquen la vida. Que aprendan el valor de las cosas. Que emigren para trabajar de lo mismo que podrían trabajar aquí. No necesitan ninguna educación.



Youtube: Videoclip "Another break in the wall".


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